Un armario lleno de ropa y nada que ponerme

Tienes un armario lleno de ropa. Pero no tienes nada que ponerte.

Sientes que cada vez que cierras la puerta de tu vestidor se abre un mundo paralelo que convierte toda la ropa que un día te gustó en prendas sosas que no quieres llevar nunca más.

No, tu armario no tiene poderes paranormales. El problema es que tienes más ropa de la que necesitas. Como el 90% de las personas que viven en el primer mundo en 2017.

Me he mudado de casa 4 veces en los últimos 4 años. Sí, me va la marcha. En cada mudanza he tenido que reorganizar mi armario y adaptarme a diferentes problemas de espacio.

Ahora tengo un armario normal de dos puertas. Compartido. Y aún sobra espacio. Esto hace unos años hubiese sido impensable, pero a día de hoy es totalmente viable. ¿Cómo he llegado hasta ahí?

La solución para dejar de sentir ansiedad porque no tienes nada que ponerte y controlar el impulso de salir corriendo hacia el Zara más cercano es parar. Parar, reflexionar, deshacerte de cosas y disminuir el ritmo de compras compulsivas.

Truco para seleccionar tesoros en un armario lleno de ropa

Sientes que no tienes nada que ponerte porque hay demasiada ropa en tu armario que no te gusta.

Porque en nuestra naturaleza los “PorSiAcaso” y los “NoMeLoPongoPeroMeHaceFalta” son muy poderosos.

Seguramente si tienes que elegir prenda por prenda de tu armario cuál te gusta y cuál no, te desprenderás de muy poca ropa. Por eso, este “truco de las perchas” te ayudará a saber qué ropa utilizas realmente. Los pasos son muy sencillos:

Primera fase:

  1. Ve a tu armario y en 15 minutos ordena todas tus perchas en la misma dirección, mirando hacia el interior del armario.
  2. Durante el periodo de tiempo que elijas (puede ser 15 días, 1 mes o 2 meses) cada vez que cojas una prenda, da la vuelta a esa percha.
  3. Pasado ese tiempo comprueba qué perchas no has dado la vuelta y qué prendas no te has puesto durante el experimento.

En estas semanas has ido eligiendo la ropa que más te pones. No te vas a llevar sorpresas. Probablemente ya te imaginabas cuál era. El resto sólo ocupa espacio.

Segunda fase:

  1. Ahora sí, reserva una hora de tu tarde, vete al armario y echa un vistazo a las prendas que no te has puesto.
  2. ¿Está rota o tiene alguna tara? Tírala. ¿No te queda bien o ya no te gusta? Dónala.

Así de sencillo y así de complicado a la vez, porque no es nada fácil.

Esta es una buena forma de empezar a simplificar tu armario, quedarte sólo con la ropa que te gusta de verdad y eliminar ese efecto de “no tengo nada que ponerme”.

Sin toda esa ropa tendrás espacio para las prendas que sí te encantan. Esto te ayudará a simplificar tu vida y crear tu propio “armario cápsula”. Aunque de eso ya hablaremos en un post dentro de muy poco.

Un  beso,

 

 

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